CRISTIANO RONALDO: "Extraño mucho a mi padre. A mi madre y mis hermanas no les interesaba el fútbol en absoluto. Cada noche durante la cena, mi padre trataba de convencerles para que vinieran a verme jugar. Él fue mi primer representante. Cuando llegábamos a casa después de los partidos, él solía decir, “¡Cristiano ha marcado un gol!”
Ellas respondían, “Ah, muy bien.”
No parecían muy emocionadas.
La siguiente vez él llegó a casa y dijo, “¡Cristiano ha marcado dos goles!”
Nada, cero emoción. Solo decían, “Qué bien, Cris.”
¿Qué qué hice yo? Seguí marcando y marcando.
Una noche, mi padre llegó a casa y dijo, “¡Cristiano ha marcado tres goles! ¡Ha sido increíble! ¡Tenéis que venir a verle jugar!
Yo seguía mirando a la banda antes de cada partido y veía ahí a mi padre, de pie, solo. Hasta que un día -jamás olvidaré esta imagen- mientras calentaba, volví a mirar como siempre y ahí estaban mi madre y mis hermanas, sentadas en la grada. Parecía… ¿Cómo decirlo? Parecía que estaban cómodas. Estaban abrazadas, y no aplaudían ni gritaban, solamente me saludaban, como si aquello fuera un desfile o algo así. Se notaba que no habían estado nunca en un partido de fútbol. Pero estaban ahí. Y eso era lo único que me importaba".
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